Lo que tu Propia Historia con el Cuerpo y la Comida Lleva a la Mesa con tus Hijos 🪞💗
No empiezas de cero: traes una mochila de mensajes, dietas y miradas. Ponerles luz también es crianza 💛
Comparte este artículo con otras madres y padres
Muchas personas sienten vergüenza de su cuerpo o de cómo comen, y eso se cuela en la crianza casi sin darse cuenta. Al compartir este artículo, abres un espacio de reflexión y compasión para otras madres y padres que también quieren cortar cadenas. 🌿 A veces leer “no eres la única” ya afloja un poco el nudo.
Quizá creciste oyendo: «esa barriga hay que bajarla», «con ese cuerpo no vas a encontrar pareja», «si sigues así, vas a engordar», «las chicas delgadas se ven mejor». O pasaste tu adolescencia de dieta en dieta. 💔
Todo eso no desaparece porque ahora tengas hijos. Esa historia se sienta a la mesa contigo cada día.
Este artículo es una invitación a mirar con suavidad tu propia mochila, no para culparte más, sino para entender por qué te remueven tanto ciertas cosas y cómo puedes empezar a hacer algo distinto.
Lo que viviste no se borra: se activa 💣
Cuando ves a tu hijo comer, moverse o mirarse al espejo, no solo ves lo que hay delante. También se activan:
- Las veces que te compararon con otras personas.
- Las dietas que empezaste y dejaste, el miedo a engordar o a “no gustar”.
- Los silencios, las bromas hirientes, las fotos que no te quisiste hacer.
Por eso a veces reaccionas con intensidad desproporcionada: no reaccionas solo a tu hijo, reaccionas a tu historia.
Pregunta que abre comprensión 💬
«¿Qué parte de lo que estoy sintiendo ahora tiene que ver con mi hijo… y qué parte tiene que ver conmigo, con mi niña interior?». No siempre podrás responder, pero hacerte la pregunta ya cambia algo.
Cortar la cadena: no repetir no significa negar 🌿
A veces, para no repetir lo que vivimos, nos vamos al extremo contrario:
- Pasar de dietas estrictas a “aquí todo vale, come lo que quieras cuando quieras”.
- Evitar hablar de cuerpo y salud por miedo a hacer daño.
- Tapar nuestro propio dolor fingiendo que “ya lo he superado”.
Cortar la cadena no es negar lo que pasó, sino mirarlo de frente y elegir conscientemente qué sí quieres repetir y qué no.
Ejercicio breve ✍️
Puedes escribir en dos columnas: «Cosas que no quiero repetir con mis hijos» y «gestos nuevos que quiero ofrecerles». No hace falta que sean perfectos, solo que sean más cuidadosos.
Cuidarte a ti también es cuidarles a ellos 🤍
Trabajar tu relación con el cuerpo y la comida no es un lujo individual, es parte de la crianza:
- Buscar acompañamiento profesional si sientes que las dietas, el peso o la culpa dominan demasiados espacios.
- Elegir con quién hablas de estos temas (y con quién no) para protegerte.
- Cuidar cómo hablas de tu propio cuerpo delante de tus hijos.
Un adulto que poco a poco se trata con más respeto abre un camino diferente para la siguiente generación.
Mini gesto de autocuidado 🎯
Cuando te descubras hablando mal de tu cuerpo delante de tus hijos, puedes parar y decir: «No me gusta cómo estoy hablando de mí. Estoy intentando tratarme con más cariño». Esa reparación también educa.
No es culpa tuya, pero sí es tu oportunidad 💛
Tú no elegiste los mensajes que recibiste sobre tu cuerpo y tu comida, pero hoy sí puedes elegir qué haces con ellos.
Cada vez que pones un límite a un comentario dañino, que te hablas con un poco más de respeto o que acompañas a tu hijo de otra forma, estás escribiendo una historia nueva para tu familia. Y eso es enorme.
Puntos clave para recordar ✅
- Tu historia con el cuerpo y la comida se activa en la crianza, aunque no quieras. 🧳
- Mirarla con honestidad y ternura es un acto de cuidado hacia ti y hacia tus hijos. 🤍
- No estás sola/o: pedir ayuda también es una forma de romper la cadena. 🌈
¿Conoces a alguien con una historia difícil con su cuerpo? Comparte este artículo 💌
Puede sentirse menos sola/o y empezar a ver que su historia no la/o condena: también le da fuerza para criar diferente. 🌟